Desde el pasado fin de semana la sociedad dominicana ha sido sacudida por varios hechos de violencia, que mueven a preocupación y a prender las alertas, porque en cada amanecer despertamos con casos más espeluznantes que los ocurridos en jornadas anteriores, por la forma como recientes delitos se han ejecutado. Tres hechos de sangre ocurridos en menos de 72 horas han conmovido a la población. Además, se ha evidenciado el auge del sicariato en nuestro país, que amenaza convertirse en un peligro para la paz y la sana convivencia.

El asesinato de los hermanos empresarios Anaiboni  y Nelson de Paula, cuyos cadáveres fueron encontrados el pasado domingo, en las aguas de un río de Santo Domingo Norte, con impactos de bala y armas blancas. El crimen de Juan Gil Ramos, de 63 años, en el interior de un colmado de su propiedad, en el municipio de Moca y el acribillamiento del abogado santiagués, Basilio Guzmán, de 62 años de edad, ayer en el frente de su casa, deben llamar la atención de las autoridades y agilizar la ejecución de políticas efectivas de seguridad ciudadana y de eliminación del sicariato, antes de que se convierta en una industria cotidiana generadora de sangre y dolor.