Alrededor de 30,000 venezolanos residentes en República Dominicana han sido suspendidos o cancelados de sus lugares de trabajo a causa del coronavirus, trayéndoles como consecuencias una situación económica difícil para alimentarse, pagar alquiler y enviar remesas a sus familiares en Caracas.

La información fue ofrecida por Alejandra Meneses, presidenta de la Fundación Duendes y Ángeles, quien definió la situación como muy difícil para tantas familias necesitadas, madres solteras y sin ninguna protección.

“Estamos hablando de 30,000 venezolanos que están suspendidos de sus trabajos, esperando a que los vuelvan a llamar o se dedicaban a la economía informal; mini empresarios, que tenían food truck y todo eso está cerrado”, afirmó Meneses, en declaraciones a N Digital.

DESALOJOS

Explicó que otra situación calamitosa lo constituye el hecho de que el 10% de los venezolanos en el país han sido desalojados o están bajo amenazas de ser echados a las calles.

“Hay paisanos que tienen que salir de la casa a buscar una funda de comida o ayuda y tienen que volarse por la ventana o por el patio, para evitar la vergüenza de que el dueño de la casa les vea y exija el pago atrasado”, indicó.

Afirmó que muchos compatriotas suyos han sido llevado a casas de acogidas, facilitadas por el Instituto Dominicano de Desarrollo Integral, que además, proporciona ayuda psicológica y legal para aquellos que están en dificultades de pagos con los dueños de viviendas.

Dijo que decenas han sido ubicados en centros de acogidas en San Cristóbal, Santiago, La Romana y otras localidades del país.

Explicó que la Organización Internacional para las Migraciones facilita RD$5,000 pesos a 200 familias de las 373 que tiene su fundación “Duendes y Angeles”.

“Tienen gravísimos problemas con dueños de casas, porque al no recibir dinero, no pueden abonar al pago de alquiler. Tampoco tienen familias, raíces y ahorros para estas dificultades”, explicó.

Reveló que cerca de 18,000 venezolanos se dedicaban al empleo informal, vendiendo productos en las calles, mesoneros, en salones de belleza, buhoneros, y las medidas de restricciones por la cuarentena no les permiten realizar estas actividades.

Meneses explicó que otro gran problema de la comunidad venezolana radica en el hecho de tener dos embajadas en el país, una que responde a los intereses de Juan Guaidó y otra al Gobierno de Nicolás Maduro, pero nadie asume la responsabilidad de ayudar.

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