La Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV) reveló este miércoles que sacerdotes y otros miembros de la Iglesia católica en el país han cometido abusos sexuales contra menores de edad y «personas vulnerables», cuyo número de casos la institución ha decidido mantener «en confidencialidad».

«Los abusos sexuales, sin excepción, constituyen un delito y grave pecado contra la vida y la dignidad de la persona, particularmente cuando afecta a los más débiles. Lamentablemente, también miembros de la Iglesia han cometido estos abusos, provocando profundas heridas en la vida de la víctimas», dijo la CEV en un comunicado.

En el texto, leído durante una conferencia de prensa por el primer vicepresidente de la institución, monseñor Mario Moronta, se reconoce que la «Iglesia en Venezuela (…) ha recibido en las diócesis las denuncias que se le han presentado», sin especificar en qué período de tiempo conocieron estos casos o los lugares en que ocurrieron.

Posteriormente, continúa el escrito, ha procedido a abrir investigaciones y procesos, «según la legislación eclesial, y ha sancionado a sacerdotes y a otros miembros de la Iglesia, a quienes se les ha comprobado que han cometido delitos».

Moronta indicó que los datos los mantienen «en confidencialidad» por «respeto a las víctimas» y porque el episcopado elabora «un estudio bastante serio al respecto», del cual no ofreció detalles.

El religioso aseguró que la CEV «ha pedido perdón y ha acompañado, del modo más integral y pastoral, a las víctimas».

No obstante, consideró que la «responsabilidad de cada caso no es de la Conferencia Episcopal sino de cada obispo».

La CEV «ni se ha opuesto ni se opone a la actuación de los organismos competentes de la justicia civil en esta materia de abusos. Al contrario, respeta sus decisiones y ha prestado la colaboración para el esclarecimiento de los hechos en que se han visto implicados sacerdotes y otros miembros de la iglesia«, reza el texto.

Asimismo, la Iglesia católica de Venezuela ha constituido una comisión de prevención, conformada por obispos, presbíteros, religiosos y fieles laicos expertos en la materia, y se han establecido «mecanismos para recibir las denuncias de presuntos abusos».

La institución reiteró el compromiso de «promover la dignidad de los niños, niñas, adolescentes y personas vulnerables, así como de protegerlos y ofrecerles ambientes seguros para su desarrollo integral».

Por otra parte, Moronta criticó que no se investiguen a otros entes «no solamente religiosos sino también profesionales, donde el número de abusos sexuales es mayor».

«No estoy justificando nada, sencillamente asumimos nuestra responsabilidad, pero hay otros lugares y otros sitios y otros ámbitos profesionales donde también se han dado estos casos y nadie dice nada», agregó. 

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