El programa legislativo del Gobierno británico, que leyó este martes el príncipe Carlos en el Parlamento, incluye una nueva ley destinada a proteger el acceso al dinero en efectivo en este país y ayudar a víctimas de fraude financiero. 

El nuevo proyecto de Ley de servicios y mercados financieros, anunciado en el conocido como «discurso de la reina», y presentado en la apertura del Parlamento, respaldará a los consumidores protegiendo su acceso al dinero en efectivo, según indicó el Tesoro británico en un comunicado.

El proyecto asegurará «la continuada disponibilidad de instalaciones de retirada y depósito de efectivo por todo el Reino Unido y que las infraestructuras de efectivo del país sean sostenibles para el largo plazo». 

El Tesoro recuerda que el dinero en efectivo «continúa siendo un importante método de pago para millones de personas por todo el país, particularmente en grupos vulnerables, y que el Gobierno está comprometido a preservarlo».

La nueva ley también permitirá al Regulador de Sistemas de Pago del país requerir a los bancos que reembolsen las pérdidas sufridas a consecuencias de fraudes, lo que equivale a cientos de millones de libras anuales.

Estas medidas forman parte de planes más amplios a fin de mantener y reforzar la posición del país como líder global de servicios financieros, recortar la burocracia al tiempo que se mantienen altos estándares reguladores y asegurar que el sector continúa satisfaciendo las necesidades de personas y negocios.

«Estamos reformando los servicios financieros ahora que hemos abandonado la Unión Europea a fin de asegurar que actúan en favor de los intereses de las comunidades y los ciudadanos, creando empleo, apoyando los negocios e impulsando el crecimiento por todo el Reino Unido», señaló el secretario de Estado del Tesoro, John Glenn, en la nota.

Glenn agregó que el acceso al dinero en efectivo «sigue siendo vital para muchas personas, especialmente aquellos en grupos vulnerables».

El proyecto de ley, agregó el político, «aprovechará la mayor parte de las oportunidades del Brexit, estableciendo un planteamiento coherente, ágil e internacionalmente respetado a la regulación de los servicios financieros, que sea adecuado para el Reino Unido».

El proyecto de ley revocará, por ejemplo, algunas leyes aún vigentes de la UE sobre servicios financieros, y las reemplazará por otras diseñadas para este país.

También reformará las normas que regulan los mercados de capital de este país, el motor de la economía británica, a fin de promover la inversión.

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