Los 200 millones de litros de gasolina que traen los cargueros iraníes apenas alcanza para unas cinco semanas de consumo interno

Nicolás Maduro y los ayatolás iraníes deben estar frotándose las manos. La tensión creada por el envío de cargueros petroleros iraníes ha sido productivo para los dos socios: por un lado desafiar las amenazas de Donald Trump de que «tienen a Venezuela rodeada» y, por otro, montar un negocio redondo para los dos regímenes sancionados por EE.UU.

Previamente Maduro hizo alardes de fuerza anunciando que lanzaría misiles desde la base de la isla La Orchila frente a las costas de Venezuela. También de que escoltaría por aire y mar en las aguas territoriales del mar Caribe para dar la bienvenida a los buques. Pero nadie vio los ejercicios militares anunciados. El Fortune, el primero que estaba previsto para arribar a las costas venezolanas este domingo, según el portal El Pitazo, era esperado con imágenes del general Qasem Soleimani de acuerdo a las consignas chavistas en las redes sociales para recordar la «venganza» que han prometido los ayatolás contra los EE.UU.

Los otros cargueros iraníes que están cruzando el Atlántico son el Petunia, Forest, Faxon y Clavel que llegarán en los próximos días, por lo que Maduro se ha propuesto celebrar triunfalmente con bombo y platillo la importación del combustible de su aliado porque así mata dos pájaros de un tiro.

Maduro se propuso cubrir la escasez de gasolina que agobia a los venezolanos desde hace más tres meses en plena cuarentena del coronavirus y segundo para vanagloriarse que pudo vencer a la primera potencia mundial para que pudieran pasar los cargueros. En el fondo los analistas venezolanos siempre descartaron que el Pentágono fuera a atacar a los barcos iraníes en el Caribe pese a las amenazas de Trump.

Diosdado Cabello, el número dos del régimen, también se frotó las manos. Cuando el buque Fortune se estaba aproximando en el mar Caribe, el vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) anunció «con el mazo en mano» la segregación y la preferencia de la gasolina iraní la que estará destinada solo para los chavistas porque «los opositores escuálidos no tendrían derecho».

El gobierno interino que representa Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, denunció que la importación de gasolina iraní, pagada con «el oro de sangre», solo servirá para enriquecer a la mafia del régimen. «La operación del régimen con Irán es un nuevo reconocimiento de que destruyeron la industria petrolera», dijo al poner en sospecha el verdadero cargamento de los buques.

Los 200 millones de litros de gasolina que traen los cargueros iraníes, pagados por adelantado con 9 toneladas de oro saqueadas de las reservas del Banco Central de Venezuela que valen unos 500 millones de dólares en el mercado, según la agencia Bloomberg, apenas alcanza para unas cinco semanas de consumo interno de 350 mil barriles diarios. «Esto no resuelve el problema de la escasez. Los iraníes cobran en oro un petróleo que no vale nada», dijo el economista Asdrúbal Oliveros.

Maduro ha entregado las gasolineras a los militares para que se lucren con la escasez. El exalcalde de Chacao, Ramón Muchacho saca las cuentas para ABC: según algunos estimados, si los militares agarran la gasolina que no les cuesta nada y la venden a un promedio de 1 dólar el litro (la han llegado a vender en 3, 4 y hasta 5 dólares), podrían estarse ganando y repartiendo entre ellos unos 200 millones de dólares, «tremendo negocio y estafa para la nación, por eso esperan con ansias los cargueros iraníes».

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