Cómo curar los síntomas de las hemorroides con alimentación

hemorroides
Consumir alimentos con fibra y vitamina K es una de las principales recomendaciones para tratar las hemorroides

Uno de los padecimientos de salud más incómodos y dolorosos sin duda son las hemorroides, se caracterizan por la inflamación y dilatación de la parte baja del recto y las venas que lo conforman. Existen dos tipos de hemorroides las internas y las externas, ambas condiciones se destacan por su afectación en la calidad de vida de las personas que las padecen. Se destacan por sus dolorosos síntomas entre los que se encuentran sangrado, secreciones mucosas y la aparición de bultos, los cuales además de causar mucho dolor tienen a sangrar e infectarse.

Existen varios factores de riesgo que desatan la aparición de hemorroides, entre los principales se destaca el embarazo, algunas enfermedades digestivas, el estreñimiento, permanecer sentado por mucho tiempo y una dieta baja en fibra. Complementario al tratamiento y supervisión médica, las hemorroides se pueden tratar efectivamente de manera natural con una dieta adecuada priorizando el consumo de fibra y reduciendo el esfuerzo en las deposiciones.

¿Qué comer si tengo hemorroides?

Cuando se padecen hemorroides existen recomendaciones clave en la alimentación, entre las principales se encuentran aumentar la ingesta de fibra, consumir abundantes líquidos naturales y considerar la ingesta de alimentos con alto contenido en vitamina K. La fibra actuará favoreciendo la expulsión de las heces y ayudando a que sean más blandas; y la vitamina K se destaca por sus beneficios para detener el proceso de sangrado. Algunas recomendaciones de alimentos son:

1. Semillas de lino

Las semillas de lino o linaza se destacan por ser un alimento con un alto aporte en ácidos grasos Omega 3 y fibra, por lo que son perfectas para tratar el estreñimiento y combatir la inflamación característica de las hemorroides. La recomendación es integrar 10 gramos de semillas de lino en el jugo, batido o yogurt que consumamos en la mañana.

2. Cereales integrales

Aquellos alimentos de grano entero son el aliado perfecto para mejorar los síntomas de las hemorroides, esto se debe a que son una extraordinaria fuente de fibra. Son un buen grupo de alimentos para ablandar las heces y facilitar la digestión. Procura integrar en tu alimentación una porción diaria de avena, quinoa, arroz integral o trigo sarraceno.

3. Verduras ricas en vitamina K

La verduras con un alto contenido en vitamina K son esenciales en la dieta de aquellas personas que padecen de manera constante hemorroides, esto se debe a su capacidad de favorecer la coagulación y detener el sangrado característico de las hemorroides. Consume de manera libre vegetales como la zanahoria, espinacas, brócoli, repollo o kale.

4. Frutos secos

Los frutos secos preferidos para tratar las hemorroides son las nueces y las uvas pasas, esto se debe a su alto aporte en fibra y su capacidad de mejorar el tránsito intestinal, lo que combate el estreñimiento. Procura consumir un puñito al día y en versiones naturales, sin sal o tostar.

5. Vegetales crucíferos

Este grupo de vegetales se destaca por su extraordinario aporte en vitamina K, de tal manera que ayudarán a combatir el sangrado. Son verduras que pueden causar flatulencias, es por ello importante consumirlas al vapor, procura integrar el consumo de coliflor, col, coles de bruselas y brócoli.

6. Legumbres

La familia de las legumbres son populares por sus efectos a la salud, una de sus principales virtudes se debe a su alto contenido en fibra. A la vez se destacan por ser alimentos que producen saciedad y son fáciles de digerir, para evitar posibles gases procura cocinarlos en previo remojo y agrega hinojo a las preparaciones. Consumir una porción al día de lentejas, garbanzos o frijoles es perfecto.

¿Qué alimentos deberás evitar?

Los alimentos que debemos evitar y que se caracterizan por empeorar esta condición son aquellos que favorecen el estreñimiento y afectan el tránsito intestinal. Considera omitir los siguientes:

– Azúcares refinadas.
– Alimentos con exceso contenido en sodio y conservadores.
– Alcohol y café.
– Cereales refinados.
– Alimentos picantes y condimentados en exceso.

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