De las casi 75,000 personas que padecen el Virus de Inmunodeficiencia Humano (VIH) en el país, sólo el 51% recibía tratamiento de antirretrovirales a finales del año pasado para combatir la enfermedad.

Esto se traduce en que 38,270 personas están siendo sometidas a tratamiento activo, lo que a grandes rasgos significa una brecha del 30% para alcanzar la meta de cobertura nacional establecida para el 2020.

Estos datos fueron arrojados por el Informe narrativo monitoreo global del Sida (GAM) 2021, presentado la mañana de este martes por el Consejo Nacional para el VIH y el sida (Conavihsida) y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (Onusida).

El documento analizó cuál ha sido el alcance de República Dominicana con respecto a los 10 compromisos asumidos a nivel internacional para erradicar el sida, a través de la Declaración Política del 2016.

De igual manera, el informe destacó que todavía existen “brechas importantes” en el logro del objetivo de que el 90% de las personas que viven con VIH reciban terapia antirretroviral.

La desigualdad también se evidencia en diferentes sectores, ya que mientras la población general tiene una cobertura del 51%, las trabajadoras sexuales reciben sólo el 31%; las personas transgénero un 14%; migrantes haitianos un 17% y los hombres homosexuales un 32%.

El director ejecutivo del Conavihsida, Rafael Enríquez González, explicó que “nos quedamos en la mitad” de la meta por ciertas “variables” que fueron sancionadas por el comité nacional de seguimiento a Ungass, sin embargo no dio detalles.

“Nos quedamos en la mitad, dígamos un 51% alcanzamos en este renglón. Hay que tomar en cuenta que muchas variables a discutir en ese comité influyen en ese nivel de alcance de la meta, variables que no vamos a discutir aquí, que sí fueron sancionadas en el comité de seguimiento a Ungass”, dijo.

Añadió que también la pandemia del Covid-19 y sus repercusiones en el sistema sanitario nacional afectaron el cumplimiento del objetivo, faltando cerca de 22,000 personas por acceder al tratamiento ARV.

Por otro lado, Yordana Dolores, asesora de Información Estratégica de ONUSIDA, recalcó que el país no logró el 75% necesario para cortar la cadena de transmisión de la enfermedad, y llamó a aunar esfuerzos para eliminar el VIH como problema de salud pública.

Carga viral indetectable

El país también se quedó corto en materia de carga viral suprimida, ya que sólo el 49% de las personas que viven con VIH tienen una carga viral indetectable, del 90% que se había propuesto cumplir.

Del total de personas cuyo tratamiento ha suprimido su carga del virus, 12,329 son mujeres; 11,069 son hombres y 281 son niños menores de 15 años.

Este número supone un avance con respecto al 2019, en el que se arrojó un resultado del 39%. No obstante, todavía no se alcanzan los niveles “deseados”.

Desigualdad y discriminación

El informe arrojó que para el 2018 el 46.7% de trabajadoras sexuales evitó buscar atención médica debido al estigma y discriminación, producto de su estado real o percibido del VIH.

Por esta razón también se cohibieron de buscar atención médica el 65.1% de las personas transgénero del país y el 1.2% de los hombres que sostienen relaciones sexuales con otros hombres.

El estudio recomienda priorizar fondos dentro de la respuesta nacional para desarrollar estrategias de eliminación de formas de marginación social.

Sida infantil

El porcentaje de infecciones en niños es de 17.34%, lo que indica que no se están cumpliendo en totalidad las medidas para la prevención de la transmisión materno-infantil del VIH.

Hubo un aumento significativo de contagio con respecto al 2018, cuando la tasa de contagio se situaba en 10.74%.

No obstante, el 73.66% de las embarazadas con VIH recibieron medicamentos antiretrovirales. Todavía permanece una brecha del 26.34% para que se erradique la transmisión vertical.

“No podemos hablar que somos un país que ha eliminado la infección vertical”, resaltó Dolores.

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