El domingo pasado, en pleno Día de las madres, la policía de Tehuacán, en Puebla, anunció la captura de Víctor Iván N., alias el Yori, presunto integrante de la banda criminal local de “Las Bigotonas”, dedicada al robo a transporte de carga, narcomenudeo y venta de armas.

Las operaciones de la organización se tienen detectadas desde hace al menos 20 años y su modus operandi es apropiarse de las salidas clandestinas de Tehuacán desde donde operan para asaltar principalmente a transportistas de las maquilas y a productores.

Durante estas dos décadas ha logrado establecer una estructura que permite a sus integrantes evadir la acción de la justicia cada vez que se les detiene, así lo reveló David Hernández Pérez, director de Seguridad Pública Municipal, en 2019.

Han logrado una organización criminal que incluye hasta un bufete de abogados que se dedica a representarlos jurídicamente, las leyes que tienen importantes lagunas permiten que sea fácil su salida de los separos municipales e incluso hasta de los juzgados”, según la Jornada de Oriente.

Cuando se detiene a alguien de esa organización delictiva los abogados llegan a veces antes de que los policías los presenten ante el juez calificador y cuando llevan algún golpe de inmediato proceden contra los elementos policíacos, en ese aspecto el propio funcionario (Hernández) reconoció que se trata de un despacho bueno en lo que hace”, destacó el diario.

A lo anterior, se suma que la población se niega a denunciarlos ante la creencia popular de que es mejor tener una banda local que estar expuestos a la invasión de algún cártel grande de la droga.

El 22 de octubre de 2019 fue detenido Alonso “N”, a quien se identificaba como uno de los cabecillas de la banda, junto con una mujer, lo que ocasionó una fuerte movilización luego que la policía municipal recibiera una llamada presuntamente de integrantes del grupo delictivo amenazaban con tomar Tehuacán al estilo que lo había hecho el cártel de Sinaloa con Culiacán días antes, cuando el gobierno federal intentó detener a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera y que dejó como saldo ocho muertos y 16 heridos.

El tercero al mando de “Las Bigotonas” fue detenido frente a una escuela en el momento que él y la mujer bajaban de una camioneta, pero una maestra del plantel se opuso a que la acompañante fuera arrestada, por lo que ésta logró zafarse de las esposas y corrió a refugiarse a una tienda, siendo la docente quien fue asegurada por interferir en la detención.

Desde entonces, “Las Bigotonas” advirtieron que se desquitarían con cualquier elemento que se encontraran en la vía pública.

Previamente también habían sido detenidos Gustavo N., otro integrante de esa banda delictiva, quien igualmente enfrenta procesos penales por homicidio y anteriormente se hizo lo mismo con Fernando N.

A pesar de las detenciones previas y los antecedentes de la banda, fue hasta el fin de semana que se tuvo una dimensión de su poder económico, ya que otro de sus integrantes fue detenido con un rifle bañado en oro y diamantes.

Hasta ahora se desconoce el valor del arma, pero otras de menor tamaño como la Colt 45 Gold Cup con incrustaciones de oro y diamantes negros que usaba el Chapo Guzmán han sido valuadas por la desaparecida Procuraduría General de la República en USD 4 millones.

Al momento de su detención, el Yori tenía en su poder paquetes de droga conocida como cristal y el rifle de asalto AR-15, personalizado con incrustaciones de diamantes y chapado en oro.

La información de inteligencia reveló que el detenido, presuntamente es uno de los miembros más activos en el robo a transporte de carga, narcomenudeo, venta de armas y está relacionado con delitos de alto impacto, como el homicidio en la región de Tehuacán.

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