Abinader: Los retos del presidente electo

Luis Abinader
Luis Abinader

Danilo – bas­tante apro­bado a lo largo de sus mandatos – se retira con un legado que luce opaco tras el úl­timo intento de reforma constitucional para repos­tularse, provocar la divi­sión del PLD al imponer a Gonzalo y la crisis del co­ronavirus que devela el pe­so del endeudamiento, el cansancio y la corrupción, por igual, es polvo sobre el tablero, empañando su le­gado indiscutible de políti­cas sociales, como la tanda extendida, que se proveyó del 4% para la Educación aprobado en la última Ad­ministración de Leonel.

La Oposición

El PLD con su cuota con­gresual y control adminis­trativo de la Justicia, ha­brá de reordenarse con la desventaja de que ca­rece de un delfín políti­co visible para las eleccio­nes del 2024: cortadas las cabezas de todos los aspi­rantes descartados en la pasada contienda interna, Gonzalo –sin Danilo en el Palacio- carece de condicio­nes mínimas y en Margari­ta, abucheada cuando fue a votar, es poco probable que la dirigencia y las bases, confíen. Necesitan un nom­bre nuevo, quizás Abel, si no se va con Leonel.

Leonel, pieza clave pa­ra desbancar al PLD del po­der, sin la cual el cambio habría sido muy difícil, dis­pone ahora de al menos un año para colectar desafec­tos de su partido de origen y de convertirse a partir del segundo año, en líder de la oposición política.

Veinticuatro de los 27 partidos que concurrieron perdieron toda relevan­cia política, incluyendo al PRSC y al PRD, las dos ins­tituciones más viejas de la historia política contempo­ránea, la mayoría de ellos, al menos 20, debían des­aparecer en forma defini­tiva para que se construya una democracia más esta­ble y menos frustratoria.

El Gobierno

El PRM sucesor del antiguo – hoy moribundo – PRD re­gresa al Gobierno tras 16 años fuera de él; la mayo­ría de sus otrora líderes que todavía sobreviven están en edad de jubilación, física y mental; sus nuevas caras, carecen de entrenamiento de Estado para lidiar con la peor crisis económica des­de el 2003 y la más grave emergencia sanitaria desde que se fundó la República: Las denuncias y propuestas propias del rol de oposición, deben dar paso a la praxis política: No es lo mismo ex­plicar una cirugía en el au­la de la universidad que ver y oler la sangre en un qui­rófano, con un paciente – que como la República– es­ta grave, sabiendo que cada corte o medicamento apli­cado tiene efectos secunda­rios eventualmente letales.

El virtual Presidente elec­to, Luis Abinader habrá de hilar fino con la realidad. No hay magia en las polí­ticas de los primeros 100 días, para los cuales no le dejarán un centavo, tendrá que afinar el primer presu­puesto general de ingresos y ley de gastos públicos – que le dejaran casi listo– y emplearse en reanimar el paciente durante el primer año, negociando este con la oposición hoy PLD, para empezar.

Con menor actividad económica y los principales sectores deprimidos, tendrá ingresos más bajos que sólo puede aumentar si maneja bien la amnistía fiscal que la pasaron de contrabando en la Ley No. 46-20, modi­ficada en la Ley de Presu­puesto Complementario y, en un renglón que habría preferido no usar, el endeu­damiento. Desde luego, se­rá imprescindible mejorar la calidad del gasto público, pero no reducirlo.

La corrupción

Al enfrentar el tema de la co­rrupción que genera entu­siasmo entre sus seguidores y en una parte de la población, tendrá que encontrar el Pro­curador cuyo perfil ha pro­metido porque contrario a lo que siempre se dice, en rela­ción a “pan y circo”, eso en la democracia funciona pocas veces, sobre todo cuando “el otro” tiene control adminis­trativo de la Justicia y, par­ticularmente en un país en donde la persecución de la corrupción se confunde con la oportunidad de ejercer el chantaje a cargo de algunas firmas de abogados y ciertos comunicadores. Veamos có­mo logra controlar eso.

La promesa de perseguir la corrupción, sin dejar de procesar hechos tangibles, debe encaminarse a evi­tarla con mecanismos de control durante el próxi­mo cuatrienio.

Nuevo Congreso

El Congreso Nacional que el país se ha dado, por primera vez sin arrastre, le permite al Presidente llegar a acuerdos políticos correctos, aunque no se debe olvidar que estos siempre entrañan concesio­nes. Eso es el Parlamento, un lugar que maneja intereses nacionales y particulares, un centro de acuerdos… decen­tes.

La situación que recibe es de tal manera crítica, que po­siblemente sus políticas de campaña relativas al mejora­miento de la Justicia, que es otro poder del Estado, aplica­ble a través de cambios que pueda introducir el CNM, es probable que sean más len­tas: Danilo sale de la Presi­dencia, no del poder que a través de dos instancias del Estado compartirá con el Presidente electo.

A Luis y al PRM ahora, les llegó la hora de la reali­dad: Gobernar. Parten de un gran entusiasmo cívico re­frendado en la jornada de ayer.

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